Las sillitas infantiles son uno de los elementos fundamentales para proteger a los menores cuando viajan en coche. Sin embargo, disponer de un sistema de retención infantil (SRI) no garantiza por sí solo su seguridad. La elección, instalación y utilización correcta del dispositivo resultan determinantes en caso de accidente.
Los datos ponen de manifiesto que todavía existe margen de mejora. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre un 30 % y un 60 % de los SRI se utilizan incorrectamente. Además, los datos del Proyecto Baseline 2023 señalan que en España solo el 46 % de los niños que viajan en turismo entre semana y de día lo hacen correctamente protegidos.
Sillitas infantiles: no basta con tenerlas
La importancia de utilizar correctamente las sillitas infantiles está directamente relacionada con su capacidad para reducir las consecuencias de un accidente. Desde la Alianza Española para la Seguridad Infantil (AESVi) apuntan que los SRI pueden reducir cerca de un 70 % la posibilidad de fallecimiento de un niño cuando se utilizan adecuadamente y disminuir entre un 60 % y un 80 % las lesiones graves.
El problema no siempre está en la ausencia de una silla. En muchos casos, el dispositivo está instalado, pero no se adapta correctamente al menor, al vehículo o a las condiciones de uso.
Entre los errores más habituales están una instalación incorrecta, un arnés mal ajustado, el uso de modelos que no corresponden a las características del niño o una colocación inadecuada de los diferentes elementos de seguridad.
Por eso, la prevención debe comenzar incluso antes de comprar el SRI.
Elegir bien el SRI también es prevención
A la hora de adquirir sillitas infantiles, no conviene convertir el precio en el único criterio de decisión. Los expertos recomiendan comprobar que el dispositivo sea nuevo y esté homologado conforme a la normativa ECE R129, actualmente válida en Europa según la información de referencia.
También es importante adquirir el producto en establecimientos especializados. Un SRI debe adaptarse tanto al niño como al vehículo y a las necesidades de cada familia. El asesoramiento profesional puede ayudar a comprobar la compatibilidad y enseñar cómo realizar correctamente la instalación.
Otro aspecto relevante es conservar el manual de instrucciones. En él se detallan los procedimientos específicos de instalación y utilización que establece cada fabricante.
Instalación y uso: los errores importan
Una vez elegido el dispositivo, hay varios puntos que conviene revisar antes de cada trayecto.
En primer lugar, deben comprobarse los anclajes del SRI al vehículo, incluidas las conexiones ISOFIX y el tercer punto de apoyo cuando corresponda. Si la silla se instala mediante el cinturón de seguridad, también es necesario verificar que este mantiene correctamente su tensión.
El ajuste del menor es igualmente importante. Los arneses y cinturones deben quedar correctamente colocados y sin holguras excesivas. Además, las cintas no deben estar retorcidas y el reposacabezas debe encontrarse a la altura adecuada.
El uso de ropa gruesa también puede afectar a la protección. Los abrigos añaden holgura entre el cuerpo y el arnés, lo que puede incrementar los desplazamientos durante un impacto. En determinados sistemas, además, puede aumentar el riesgo de submarining, cuando el cuerpo se desliza por debajo del cinturón.
Viajar a contramarcha, una protección adicional
Siempre que el sistema lo permita, los expertos recomiendan priorizar la colocación del menor en sentido contrario a la marcha, especialmente durante los primeros años.
Según la información facilitada por AESVi, esta posición es obligatoria hasta los 15 meses, aunque se aconseja prolongarla, cuando sea posible, hasta los 4 años.
También conviene recordar que la legislación española exige actualmente el uso de SRI hasta que el menor alcanza los 135 cm de altura. Sin embargo, los especialistas aconsejan mantenerlo hasta los 150 cm, ya que los sistemas de seguridad del vehículo están diseñados principalmente teniendo en cuenta la morfología de los adultos.
¿Qué papel puede tener el taller?
Para los talleres de reparación, conocer estos aspectos puede resultar útil dentro de la relación diaria con sus clientes. Los profesionales están en una posición privilegiada para detectar dudas relacionadas con la seguridad del vehículo y orientar al conductor hacia fuentes especializadas, especialmente cuando una intervención afecta a elementos del habitáculo o a la configuración del vehículo.
Además, cuando una familia utiliza habitualmente varios automóviles, conviene recordar que no todos los SRI son compatibles con todos los vehículos. La recomendación recogida por AESVi es disponer, siempre que sea posible, de una sillita propia para cada coche, evitando trasladar continuamente el mismo dispositivo y reducir así el riesgo de errores de instalación.
Cuidado con las sillitas de segunda mano
El mercado de segunda mano constituye otro de los puntos de atención. Las sillitas infantiles heredadas o adquiridas usadas pueden carecer del manual de instrucciones y corresponder a modelos antiguos cuya información ya no está disponible.
Además, según AESVi, el Ministerio de Consumo prohibió expresamente la venta de SRI homologados bajo la anterior normativa R44, que todavía representa buena parte de los dispositivos presentes en el mercado de segunda mano.
La prevención, por tanto, no termina cuando se compra una silla. Comprobar su homologación, compatibilidad, instalación y ajuste debe formar parte de la rutina de cualquier familia que transporte menores.
Para los talleres, conocer estas recomendaciones permite comprender mejor las dudas que pueden surgir entre sus clientes y contribuir, desde su actividad profesional, a una mayor cultura de prevención y seguridad vial.
Informarse y utilizar correctamente los sistemas de retención infantil es una responsabilidad compartida. Los talleres pueden consultar fuentes especializadas como AESVi para ampliar sus conocimientos y ofrecer a sus clientes una orientación responsable cuando surjan dudas sobre seguridad infantil en el vehículo.
La seguridad de los más pequeños depende en buena medida de decisiones que se toman antes de arrancar. Una sillita adecuada, correctamente instalada y ajustada puede marcar una diferencia decisiva en caso de accidente.
Para los profesionales del taller, conocer estos aspectos supone también estar mejor preparados para acompañar al cliente y reforzar una cultura de prevención que va más allá de la propia reparación del vehículo.





























