Cada día, millones de personas en España comienzan su jornada laboral mucho antes de llegar a su puesto de trabajo. Lo hacen al subir al coche, al caminar hacia el transporte público o al recorrer kilómetros por motivos profesionales. Con casi 23 millones de trabajadores en activo, la seguridad vial laboral se ha convertido en un reto prioritario que afecta tanto a conductores como a empresas y talleres.
La carretera es, en muchos casos, el primer escenario de riesgo del día. Los desplazamientos in itinere y los trayectos en jornada forman parte de la actividad profesional y, sin embargo, a menudo se subestiman. Integrar la movilidad dentro de la prevención de riesgos significa asumir que trabajar también implica desplazarse con seguridad.
Por eso, la seguridad vial laboral no debe entenderse como un trámite administrativo, sino como una estrategia compartida. Empresas que planifican mejor, conductores formados y vehículos correctamente mantenidos marcan la diferencia. Porque proteger al trabajador empieza, muchas veces, antes de girar la llave.
Las cifras que obligan a actuar
Los datos son claros. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), el 11,8 % de los accidentes laborales en 2024 fueron de tráfico. Además, el 28,8 % de las muertes en el trabajo estuvieron relacionadas con desplazamientos laborales.
Es decir, casi uno de cada tres fallecidos en accidente laboral perdió la vida en la carretera.
En 2025 la tendencia continúa. Entre enero y septiembre se registraron 53.695 accidentes laborales de tráfico y 158 fallecimientos vinculados a desplazamientos profesionales. No hablamos de casos aislados. Hablamos de un problema estructural.
La seguridad vial laboral no es un concepto técnico. Es una necesidad urgente.

Accidentes in itinere: el riesgo invisible
El 72 % de los siniestros laborales viales se produce en los trayectos de ida y vuelta al trabajo, los conocidos como accidentes in itinere. El 28 % restante ocurre durante la jornada laboral.
Esto significa que el riesgo no empieza cuando se ficha en la empresa. Empieza al salir de casa.
Durante años, la prevención se centró en sancionar conductas individuales. Sin embargo, los expertos internacionales insisten en cambiar el enfoque: las organizaciones deben liderar la cultura preventiva.
La seguridad vial laboral debe integrarse en la gestión empresarial del mismo modo que cualquier otro riesgo profesional.
Cómo reducir la siniestralidad desde la empresa
Aplicar la seguridad vial laboral exige actuar en varios frentes:
Factor humano
Fatiga, distracciones, estrés o velocidad inadecuada son causas recurrentes. Las empresas pueden intervenir mediante formación específica, campañas de sensibilización y políticas claras sobre el uso del móvil.
Factor vehículo
Un vehículo mal mantenido multiplica el riesgo. Aquí los talleres son aliados estratégicos. Revisiones periódicas, diagnóstico preventivo y sistemas ADAS actualizados refuerzan la seguridad del trabajador.
Factor vía y planificación
Diseñar rutas seguras, evitar horarios de alta congestión y proporcionar información actualizada reduce la exposición al peligro.
Organización del trabajo
Flexibilidad horaria, teletrabajo y planificación realista de tiempos disminuyen la presión y el estrés. Un buen plan no solo salva vidas, también mejora la productividad.

Planes de movilidad: obligación y oportunidad
La Estrategia de Seguridad Vial 2030 y la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 ya incluyen la protección frente a los riesgos del tráfico. Además, la nueva Ley de Movilidad Sostenible exige planes de movilidad a grandes centros de actividad.
Pero la seguridad vial laboral no debería depender únicamente de una obligación legal. Cualquier empresa, incluso una microempresa, puede evaluar riesgos y aplicar medidas básicas.
Un plan de movilidad segura reduce costes por bajas laborales, mejora la reputación corporativa y fortalece la cultura preventiva interna.
Certificaciones y cultura preventiva
Modelos como la ISO 39001 o el Sello de Movilidad Segura en la Empresa impulsado por la DGT ayudan a estructurar la prevención. No son un simple distintivo. Son una herramienta para sistematizar la mejora continua.
La experiencia demuestra que cuando la dirección se implica, la siniestralidad baja. El sector del transporte de viajeros es un ejemplo: millones de desplazamientos al año y una tasa de mortalidad mínima gracias a la formación continua y al mantenimiento riguroso.
Conductores y talleres: donde la prevención se hace realidad
La seguridad vial laboral es una responsabilidad compartida y coordinada. El conductor debe actuar con prudencia, gestionar el descanso y evitar distracciones. La empresa tiene la obligación de evaluar los riesgos y organizar el trabajo de forma segura. Y el taller cumple una función decisiva: garantizar que cada vehículo esté en condiciones técnicas óptimas antes de salir a la carretera.
Porque la prevención no es solo una actitud, también es una cuestión mecánica. Unos neumáticos desgastados, unos frenos en mal estado o un sistema ADAS mal calibrado pueden convertir un trayecto rutinario en una situación crítica. Del mismo modo, una revisión preventiva a tiempo puede evitar un accidente y una baja laboral.
La prevención empieza antes del volante
La seguridad vial laboral no es un trámite burocrático ni un anexo del plan de prevención. Es una estrategia que protege vidas y refuerza la sostenibilidad empresarial.
Cada desplazamiento profesional es una exposición al riesgo. Cada plan de movilidad es una oportunidad para reducirlo.
Empresas, conductores y talleres tienen un papel decisivo. Integrar la seguridad vial en la cultura organizativa no solo evita accidentes. Construye organizaciones más responsables, eficientes y humanas.
La carretera también es lugar de trabajo. Protegerla es proteger a quienes la recorren cada día. Actuar hoy es evitar una pérdida mañana.



























