El primer verano con la baliza V16 obligatoria llega marcado por el fin de la tolerancia. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en marcha una campaña específica para comprobar que los vehículos llevan a bordo el dispositivo homologado, y las primeras multas ya son una realidad. Según las estimaciones del sector, hasta la mitad del parque móvil español todavía circula sin este sistema de señalización, pese a que su uso es obligatorio desde hace meses.
Millones de coches sin la baliza V16 obligatoria
El parque de vehículos obligados a llevar la V16 supera los 30 millones de unidades. Sin embargo, las cifras del sector apuntan a que solo se han comercializado entre 13 y 16 millones de balizas homologadas. Esto significa que más de la mitad de los conductores todavía no cumple con la normativa, un dato que confirma que la baliza V16 obligatoria sigue sin calar en buena parte de los conductores justo cuando las carreteras registran más tráfico por los desplazamientos veraniegos.
Así son las multas por no llevar la baliza V16 obligatoria
No llevar la baliza V16 obligatoria se considera una infracción leve, sancionada con hasta 80 euros —40 euros si se paga de forma inmediata— y sin pérdida de puntos. Sin embargo, la cuantía puede aumentar hasta los 200 euros si, en caso de avería o accidente, el conductor utiliza un dispositivo no homologado o que no transmite correctamente su ubicación a la plataforma DGT 3.0.
Más allá de la sanción económica, circular sin el dispositivo también acarrea consecuencias legales. Si un vehículo inmovilizado no activa la señal luminosa y sufre un nuevo impacto, las aseguradoras podrían trasladar parte de la responsabilidad civil al propio conductor por no cumplir con la señalización obligatoria. En consecuencia, la falta de baliza puede salir mucho más cara que la propia multa.
Por qué la DGT apostó por sustituir los triángulos
La baliza V16 conectada sustituye de forma definitiva a los triángulos de emergencia, cuyo uso en solitario dejó de ser válido el pasado mes de enero. El cambio busca, ante todo, reducir el riesgo de atropello: al no tener que bajar del vehículo para colocar los triángulos, el conductor se mantiene a salvo dentro del habitáculo o en una zona segura.
Además de emitir una luz amarilla visible en 360 grados, el dispositivo envía automáticamente la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0. Así, la información llega a los paneles de las carreteras y a los navegadores de otros conductores, lo que permite anticipar el peligro con más tiempo de reacción.
El uso de la baliza V16 obligatoria crece mes a mes
Pese a las dudas iniciales, las cifras muestran una tendencia claramente al alza. Las activaciones pasaron de apenas 6.300 en octubre de 2025, cuando el sistema todavía era voluntario, a cerca de 75.000 en junio de este año, lo que equivale a más de 2.500 activaciones diarias en toda España.
Aun así, con un parque circulante de unos 28 millones de vehículos, todavía queda un largo camino por recorrer. «Queda lo que queda», reconoció recientemente el director general de Tráfico, Pere Navarro, quien insistió en que la baliza ya es un equipamiento obligatorio y no una opción.
El arcén, un espacio que cambia de uso
A partir del 1 de octubre, las motocicletas podrán circular por el arcén derecho en situaciones de congestión y en tramos habilitados, siempre a un máximo de 30 km/h. Esta modificación del Reglamento General de Circulación añade un motivo más para llevar la señal siempre a mano, ya que el arcén dejará de ser un espacio reservado en exclusiva para las emergencias.
Por ello, conviene revisar antes de cada viaje que la baliza V16 obligatoria está homologada, cuenta con batería suficiente y se guarda en un lugar accesible del vehículo. En caso de avería o accidente, debe activarse de inmediato y colocarse sobre el techo, sin necesidad de salir del arcén ni exponerse al tráfico.





























