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Salidas de vía: cuando el mayor peligro en la carretera eres tú mismo

No fue otro conductor quien lo provocó. No hubo un adelantamiento temerario ni un semáforo en rojo. Solo un coche, una carretera y un instante de distracción. Así es como funcionan las salidas de vía: el tipo de accidente más letal de nuestras carreteras, y también el más silencioso. Según datos de la DGT, en 2025 estas situaciones causaron 482 fallecidos, más que todas las colisiones entre vehículos juntas. Y lo que resulta más impactante: en nueve de cada diez casos, había un único vehículo implicado.

Nos matamos solos. Y, en gran medida, de manera evitable.

Un accidente solitario, sin señales de alarma

La investigadora Margarita Arroyo lo vivió en primera persona. Después de un turno de noche, el sueño la venció al volante. Tuvo suerte: el coche se detuvo en un campo de cultivo sin graves consecuencias. Pero tiempo después, la tragedia llegó de otra manera: su hijo de doce años falleció cuando el coche en que viajaba cayó a un canal tras salirse de una carretera mal señalizada a tan solo 30 km/h.

Estas historias no son excepciones. Son el patrón. Según el Instituto Nacional de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), entre 2017 y 2023 se registraron más de 80.000 salidas de vía en España, con una media anual de casi 500 fallecidos y 1.500 heridos graves. El 72% ocurrieron en carreteras convencionales, el 44% en tramos de curva, y el 83% de los conductores implicados eran hombres.

¿Qué lleva a un conductor a salirse de la vía?

Las causas son conocidas, pero no por ello menos peligrosas. Las distracciones y la velocidad excesiva aparecen en tres de cada cuatro accidentes mortales de este tipo. Además, cuatro de cada diez conductores implicados en salidas de vía con fallecidos dan positivo en alcohol. A eso se suman la somnolencia, el uso del teléfono móvil y, en menor medida, problemas de salud como desvanecimientos o infartos.

«Normalmente, la gente se queda dormida o se distrae, pega un volantazo y se sale», resume José Antonio Maurenza, del departamento de Reconstrucción de Accidentes de CESVIMAP. La experiencia al volante, paradójicamente, también puede jugar en contra: a partir del segundo año de permiso es cuando se disparan los siniestros, porque la confianza excesiva lleva a asumir más riesgos.

El escenario lo decide todo

Una salida de vía no siempre termina en tragedia. Lo que marca la diferencia es lo que hay al otro lado de la calzada. Según el jefe del Equipo de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil, José Carlos Muñoz, «el escenario es decisivo»: taludes, obstáculos fijos, pendientes y la ausencia de barreras de seguridad multiplican la gravedad de las lesiones. En caso de vuelco, el cinturón de seguridad resulta absolutamente fundamental para evitar que los ocupantes salgan despedidos.

Asimismo, los tramos nocturnos —especialmente entre las 2 y las 5 de la madrugada— y las carreteras sin iluminación concentran una mortalidad especialmente elevada. La hora, la luz y el estado de la vía no están bajo nuestro control total, pero nuestra decisión de conducir en esas condiciones, sí.

La tecnología y la formación, claves para frenar las salidas de vía

Desde julio de 2024, los vehículos nuevos matriculados en Europa deben incorporar sistemas como la alerta de somnolencia, el asistente inteligente de velocidad y el frenado de emergencia avanzado. Estas tecnologías, junto con los registradores de eventos —las llamadas «cajas negras»—, permiten reconstruir qué ocurrió segundos antes del impacto y prevenir futuros accidentes.

Sin embargo, la tecnología no sustituye a la responsabilidad del conductor. El catedrático de Seguridad Vial Luis Montoro lo expresa con claridad: «No es la falta de habilidades lo que mata. Matan las decisiones inadecuadas.»

Toma el control antes de que sea demasiado tarde

Si conduces a diario o trabajas en un taller y revisas vehículos que han estado en la carretera, conoces de cerca lo que un accidente puede hacer. Las salidas de vía no avisan. Pero casi siempre se pueden prevenir: descansa antes de ponerte al volante, adapta la velocidad a las condiciones, no uses el móvil y asegúrate de que los sistemas de seguridad del vehículo funcionan correctamente.

Revisa los neumáticos, los frenos y los sistemas ADAS de cada coche que pase por tu taller. Esa revisión puede salvar una vida. La próxima vez, podría ser la de alguien que conoces.

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