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Arquitectura de carga en vehículos eléctricos: el papel imprescindible de la batería de 12V

Existe la creencia común de que una vez conectado el cable de carga a un vehículo eléctrico (BEV) o híbrido enchufable (PHEV), la batería de tracción (le de alta tensión) toma el control absoluto. Nada más lejos de la realidad técnica. El sistema de 12V, con su batería de baja tensión, es el director de orquesta que permite, supervisa y finaliza con éxito cada ciclo de recarga, convirtiéndose en un componente crítico para la operatividad del vehículo.

Antes de que fluya un solo kW de potencia hacia el paquete de celdas de alta tensión, se produce el denominado handshake (apretón de manos) o protocolo de comunicación: el sistema de 12V del vehículo inicia una serie de comunicaciones y comprobaciones con la estación de carga. Los elementos técnicos de este proceso (la centralita de gestión de carga y el módulo de comunicación con el punto de recarga EVSE) se alimentan exclusivamente de la batería de 12V. Si nuestra batería no presenta una tensión estable, los sistemas no podrán iniciar el protocolo de carga y el proceso ni siquiera llegará a iniciarse.

Durante el proceso de carga, la red de 12V tampoco descansa. Es la encargada de mantener activos los sistemas de seguridad: el BMS (sistema de gestión de la batería) monitoriza la temperatura de las celdas y los circuitos de refrigeración líquida.

Aunque el convertidor DC-DC pueda introducir parte de la energía de alta tensión para alimentar estos sistemas de 12V y mantener la carga de la batería auxiliar, el esfuerzo químico es constante y silencioso, requiriendo una batería de calidad y en perfectas condiciones.

En las plataformas electrificadas modernas, como la MQB evo de Volkswagen o las arquitecturas específicas de Tesla, un fallo en la batería de 12V durante la recarga puede dejar el vehículo bloqueado. Sin energía para abrir los contactores de seguridad o para gestionar el bloqueo electromecánico del cable, el conductor se vería obligado a solicitar asistencia. Por ello, la estabilidad de la red de 12V es vital en los procesos de carga, sobre todo en carga rápida (DC), donde el estrés térmico exige una gestión electrónica máxima.

Conociendo el papel crucial del buen estado de la batería 12V para garantizar la carga y otros procesos, los talleres de posventa tienen ante sí un claro argumento para concienciar al cliente de la vital importancia de una revisión periódica de su batería en cada visita al taller.

En cuanto a tecnología, la gama VARTA AGM se posiciona como la solución técnica ideal para estos vehículos, gracias a su extraordinaria capacidad de ciclos y resistencia frente a las descargas profundas que se producen durante las largas sesiones de carga y espera. Además, el uso de herramientas específicas como el VARTA Partner Portal facilita ventajas técnicas a los talleres, como localizar rápidamente la ubicación de la batería en las nuevas plataformas de vehículos.

Integrar el chequeo de la batería de 12V en cada entrada de un vehículo electrificado al taller no es solo un gesto de servicio, sino una herramienta de fidelización y rentabilidad. Detectar una batería cercana al fin de su vida útil antes de que impida la recarga del vehículo asegura que el cliente disfrute de la autonomía real de un vehículo eléctrico.

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