En España, cada año miles de personas sufren las consecuencias de un siniestro vial. Solo en 2024, más de 100.000 accidentes dejaron fallecidos, heridos graves y pérdidas económicas que superan los 14.000 millones de euros. Frente a este escenario, la nueva ley del seguro —la Ley 5/2025 sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor— llega con el objetivo de ampliar derechos y mejorar las indemnizaciones para las víctimas. Sin duda, es un avance. Pero los expertos advierten: el camino aún es largo.
¿Qué cambia con la Ley 5/2025?
La nueva normativa actualiza y mejora la anterior Ley 35/2015. Uno de sus cambios más valorados es la revalorización anual de las indemnizaciones vinculada al IPC, abandonando el índice de pensiones que se usaba hasta ahora. Esto significa que las compensaciones económicas no perderán poder adquisitivo con el tiempo, algo que las asociaciones de víctimas llevaban años reclamando.
Asimismo, la ley incorpora mejoras en el cálculo del lucro cesante, es decir, los ingresos que una persona deja de percibir a consecuencia del accidente. Por primera vez, se reconoce expresamente el valor económico de las tareas del hogar como referencia para calcular indemnizaciones, tomando como base el salario mínimo interprofesional. Este reconocimiento evita una discriminación indirecta por razón de sexo y tiene consecuencias económicas muy concretas: en algunos supuestos, las indemnizaciones pueden multiplicarse por tres.
Avances reales, pero con límites incompatibles con la reparación íntegra
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Expertos como José Pérez Tirado, asesor jurídico de Stop Accidentes, señalan que la ley impone topes que contradicen el principio de reparación íntegra del daño. Por ejemplo, una persona que queda tetrapléjica y necesita 20.000 euros anuales para mantener su calidad de vida solo percibirá algo más de 17.000 euros. Esa diferencia, aunque parezca pequeña en porcentaje, puede ser decisiva en la vida real de alguien que ya carga con una situación extremadamente difícil.
Además, aunque la cobertura del seguro obligatorio mantiene el límite de 70 millones de euros para daños personales —cifra que sitúa a España a la cabeza de Europa—, el desarrollo práctico de la ley deja a muchas víctimas por detrás de países como Francia, Alemania o el Reino Unido en el tratamiento de lesiones graves y pérdidas de ingresos.
Las víctimas secundarias, una asignatura pendiente
Otro punto débil de la nueva ley del seguro es el tratamiento de las víctimas secundarias: familiares de fallecidos o de grandes lesionados. Aunque la ley amplía a doce meses —desde los seis anteriores— el derecho a ser resarcidos por gastos de tratamiento médico y psicológico, las asociaciones consideran que este reconocimiento sigue siendo insuficiente.
Eugenia Domènech, presidenta honorífica de P(A)T, lo explica con claridad: los cuidadores y familiares sufren consecuencias directas del siniestro que van mucho más allá de unos meses de atención. La salud mental y el impacto emocional de los accidentes de tráfico siguen sin recibir la atención que merecen en la norma.
Más transparencia frente a las aseguradoras
Durante años, uno de los grandes problemas que enfrentaban las víctimas era la asimetría de información con las aseguradoras: la compañía sabía exactamente cómo había valorado los daños; la víctima, no. La nueva ley del seguro corrige esto obligando a las aseguradoras a entregar el informe médico pericial completo en que basan su oferta, con el desglose de daños, puntuaciones y conceptos indemnizatorios, lo que permite al afectado comparar, detectar errores y negociar con criterio.
Además, reconoce el derecho a elegir libremente el centro sanitario para el tratamiento, aunque no pertenezca a la red concertada de la compañía, y establece la gratuidad de los atestados policiales. Sin embargo, en la práctica muchos ayuntamientos siguen cobrando por ellos, y la calidad de estos documentos, esenciales para cualquier reclamación, sigue siendo en muchos casos mejorable.
Un paso en la dirección correcta
Para conductores y talleres, la nueva ley del seguro cambia el marco de referencia en caso de siniestro. Conocer estos derechos puede marcar la diferencia a la hora de asesorar a clientes afectados por un accidente. La normativa avanza, pero el trabajo no está acabado.
¿Quieres estar al día sobre los cambios legales que afectan al sector del automóvil? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe cada semana la información que necesitas para proteger mejor a tus clientes y a tu negocio.




























