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Con la temporada de motos, el taller gana protagonismo

Con la llegada de la primavera, muchas motos vuelven a salir del garaje tras varios meses de inactividad. Es entonces cuando aparece una escena muy habitual en el taller: el motorista que intenta arrancar su vehículo después del invierno… y descubre que la batería ya no responde.

Para el profesional del taller, este momento va mucho más allá de resolver un simple problema de arranque. Es una oportunidad para ofrecer asesoramiento técnico, revisar el estado del sistema eléctrico y prevenir futuras incidencias. Un diagnóstico a tiempo no solo evita averías inesperadas, sino que también permite que el cliente vuelva a la carretera con la tranquilidad de que su moto está preparada para toda la temporada.

¿Cómo asegurar el buen estado de las baterías durante la inactividad?

La batería es uno de los componentes que más sufre cuando una moto permanece parada durante semanas o meses. A diferencia de otros elementos del vehículo, la batería continúa perdiendo carga incluso cuando la moto no se utiliza. Pequeños consumos eléctricos y la propia descarga natural provocan que, con el paso del tiempo, su nivel de energía disminuya progresivamente.

Por eso es importante que el taller traslade al cliente una idea clave: una batería no permanece en reposo, sino que se descarga poco a poco. Si esta pérdida de energía no se controla, el riesgo de sulfatación aumenta y la batería puede deteriorarse antes de tiempo.

Un mantenimiento preventivo sencillo, basado en revisiones periódicas, control de la tensión y recargas cuando sea necesario, permite evitar muchos de los problemas más habituales tras el invierno. Además, reduce situaciones incómodas para el motorista, como no poder arrancar la moto o tener que recurrir a una grúa al inicio de la temporada

El correcto protocolo de mantenimiento.

  1. Lugar de almacenaje: si el taller ofrece servicio de invernaje o guarda stock, el lugar importa:
  • Ambiente: siempre seco y ventilado.
  • Temperatura: lo ideal es moverse entre los 10°C y 15°C. El calor extremo o el frío intenso son los peores enemigos de la química interna de la batería.
  1. La regla de oro: una batería descargada es una batería en riesgo de sulfatación. Para que el cliente arranque a la primera:
  • Hacer una carga completa inicial con un cargador profesional.
  • Monitorizar la tensión: si baja de 12,5 V, hay que darle un «refresco» a la batería.
  1. La necesidad de la limpieza:
  • Limpieza previa: antes de abrir tapones, limpiar bien la carcasa, que no entre ni una mota de polvo en las celdas.
  • Bornes impecables: un borne sulfatado suele ser el origen de fallos eléctricos difíciles de identificar durante el diagnóstico.
  • Limpieza, protección y buen apriete son clave para una conductividad perfecta.

Beneficios de apostar por la calidad

Elegir una batería adecuada tiene un impacto directo en el trabajo del taller. Modelos como VARTA Powersports están diseñados para soportar vibraciones constantes y cambios de temperatura, dos factores habituales en el uso real de una moto.

Esto se traduce en un funcionamiento más estable y en menos incidencias relacionadas con el arranque o la pérdida prematura de carga. Para el mecánico, supone trabajar con un componente que responde de forma previsible y reduce las intervenciones repetidas por fallos eléctricos.

Además, cuando el taller combina componentes fiables con una revisión preventiva del sistema eléctrico, aumenta la probabilidad de detectar a tiempo posibles anomalías.

El resultado es sencillo: motos que arrancan con normalidad al inicio de la temporada y clientes que valoran la fiabilidad del servicio recibido.

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